viernes, 3 de octubre de 2014

Joaquín Galdós / “TOREAR Y LUCHAR NOS HACE HOMBRES”



 

El novillero peruano Joaquín Galdós abrirá este sábado 25 de octubre la Feria del Señor de los Milagros 2014 en un mano a mano con Andrés Roca Rey. Como nunca, dos novilleros del Perú llegan a Acho luego de brillantes carreras en ruedos de España y México. El aperitivo está servido y disfrute de esta entrevista.

 
Joaquín Galdós Moreno, Novillero Peruano proveniente de una familia vinculada a la tauromaquia y la ganadería de lidia, hijo de Alfredo Galdós, matador de toros en retiro y actualmente propietario de la Ganadería Santa Rosa de Lima.

Ha transcurrido no mucho tiempo desde que Joaquín decidiera dejar Lima y alejarse de quienes quiere y de todo lo que lo une a su tierra, para emprender un nuevo rumbo que lo lleve directamente a alcanzar su sueño de ser figura del toreo.

 Desde que partiera, Joaquín no ha dejado de despertar la ilusión de los aficionados peruanos y extranjeros por los sucesivos triunfos que ha venido obteniendo en los diversos festejos en los que ha comparecido en la Europa taurina, el último de ellos y probablemente el de mayor trascendencia el que obtuviera como triunfador del VIII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas celebrado en la Plaza de Toros de Málaga, y que le ha valido para hacer el paseíllo en una de las Novilladas Picadas de la Temporada Taurina de Málaga el año próximo.

¿CÓMO NACE TU AFICIÓN? 

Mi padre es matador de toros y desde que nací estoy vinculado al mundo del toro. Recuerdo los tentaderos en la Ganadería "Paiján", donde tenía la oportunidad de ver tentar a muchos matadores de toros y disfrutaba mucho. Además siempre he ido a los toros en Acho, y la admiración que yo sentía hacia los toreros era tremenda. Para mí no había nada más grande que lo que pasaba en ese ruedo y me quedaba con la tarde de toros en la mente durante toda la semana de colegio esperando que llegue el domingo siguiente.

¿CÓMO DECIDES INICIARTE PROFESIONALMENTE COMO TORERO?
No sé exactamente cómo. Comencé a volverme un obsesionado del toreo y me gustaba torear cada día más y un día decidí comenzar a entrenar de salón, supuestamente para "andar mejor con las vacas en mi casa" y fue el mismo Andrés Roca Rey el que me convenció ese mismo año de ir a pasar el verano en España en una escuela taurina. Hablaron mis padres con el maestro Gómez Escorial y me fui 2 meses a la Escuela taurina Fundación "El Juli". Viví 2 meses inolvidables y note una evolución en mi como torero que me sorprendió mucho. Me di cuenta que quería ser torero cuando a penas llegue de vuelta a Perú, ya estaba como loco por regresar a España.

¿CÓMO DISCURRE AHORA UN DÍA EN LA VIDA DE JOAQUÍN GALDÓS?
Ahora mismo estoy en la Escuela taurina de Málaga. En un día normal de entrenamiento me levanto temprano a correr y por las tardes toreo de salón. Tengo la gran suerte de tener a mi lado a dos grandiosos toreros, maestros y personas: Fernando Cámara y Ángel Gómez Escorial, ellos me acompañan día a día y siguen mi evolución. Además son dos maestros con los que disfruto mucho hablando de toros.

¿CÓMO FUE TU EXPERIENCIA EN LA ESCUELA TAURINA DE ARGANDA - FUNDACIÓN EL JULI?
Fue muy provechoso para mi y lo recuerdo con mucho cariño. Me sentí acogido desde el primer día. He conocido personas y toreros extraordinarios en esa escuela y estoy muy agradecido por el trato que tuvieron conmigo.

¿QUÉ MOMENTO ATRAVIESA AHORA JOAQUÍN GALDÓS?
Creo que un momento de aprendizaje muy bueno. Siento una evolución en mi toreo día a día. He tenido la oportunidad de matar novilladas muy fuertes y pisar plazas de primera categoría hasta en 4 ocasiones y me he sentido a la altura. Cada vez creo más en mi mismo

¿CUÁL ES TU CONCEPTO DEL TOREO?
Me gusta el toreo despacio, creo que todo lo que se hace delante del toro cuanto más despacio se haga tiene mayor importancia y belleza. En mis faenas busco el momento en que el vuelo de la muleta llegue al hocico del animal lo más despacio posible y tratar de imprimirle suavidad a los muletazos, esta claro que para eso antes hay que dominar. Con el capote me gusta mucho el toreo a la verónica y matar los toros con mucha verdad y pureza.

¿EL CARTEL DE TUS SUEÑOS?
Un cartel de alternativa de todos los tiempos: Pepín Martín Vásquez y Antonio Ordóñez y un cartel actual: José Tomás y Morante de la Puebla.

DE LOS MAESTROS Y PERSONALIDADES QUE EXISTEN Y HAN EXISTIDO EN EL MUNDO DEL TORO, ¿CUÁL O CUÁLES SON LOS QUE TE INSPIRAN?
Trato de fijarme mucho en toreros antiguos, toreros con tauromaquias muy definidas y distintas. Me gusta tanto Antoñete como Paco Ojeda, por ejemplo. Me fijo mucho en la técnica y la capacidad de los maestros Juli y Perera, y en la expresión artística de Morante de la Puebla.

SI SE PUDIERA, ¿CUÁL HA SIDO LA ACTUACIÓN EN LA QUE MEJOR TE HAS SENTIDO Y POR QUÉ?
Difícil. Las que más alegría me dieron fueron las tardes de Málaga, en la semifinal toree un novillo de Santiago Domecq bastante bien. Hace unos días en Rion des Landes (Francia) tuve sensación de hacer el toreo como a mi me gusta, con un novillo de Valdefresno que, como es característico en el encaste, venía andando y por momentos con la muleta muerta en la arena le pegue naturales muy despacio y con exposición. Otra tarde importante fue en Santa Cruz del Retamar, en un mano a mano mi compañero Rafael Reyes fue cogido y tuve que matar 3 novillos seguidos algunos de ellos con casi 500 kilos, en una plaza portátil con un ruedo pequeño. Salí a hombros y fue un reto para mi del que me lleve una gran satisfacción.

¿CUANTOS FESTEJOS LLEVAS TOREADOS Y EN CUÁNTOS MÁS ESPERAS COMPARECER HASTA FINALIZAR LA TEMPORADA?
Llevo toreados 21 festejos, me quedan con contrato cerrado 7 más. Espero terminar con alrededor de 30.

¿UN MENSAJE PARA LOS JÓVENES QUE COMO TU SE ENCUENTRAN EN ÉSTE DURO CAMINO DE HACERSE TORERO?
Que vale la pena vivir el toreo. Yo no se si voy a llegar a ser matador de toros, ser figura es casi un milagro, pero yo hoy mismo no me cambio por nadie. Sentirse torero y vivir en torero es lo más bonito del mundo y luchar por lo que queremos nos hace hombres.

FINALMENTE, UNAS PALABRAS PARA LA AFICIÓN PERUANA.
Muchas gracias a ti Coco y a toda la afición Peruana porque su apoyo nos da más ganas de seguir luchando.

jueves, 2 de octubre de 2014

Andrés Roca Rey / EL VALOR TAMBIÉN ES ARTE




 Con el mano a mano entre los novilleros peruanos Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós, vuelven los toros a la Plaza de Acho de Lima en la versión del 2014 de la Feria Señor de los Milagros. Ambos diestros llegan de triunfar en Europa y como hace tiempo no se veía en el Perú, hoy contamos con dos auténticos toreros, con arte y valentía. A continuación una entrevista a ARR.

       


Una entrevista de Pla Ventura. El diestro peruano, Andrés Roca Rey emociona como torero y, sin duda, como individuo de la calle. Digamos que su toreo es alegre y contagioso, pero no es menos su don de la palabra con el que convence. Es un primor conversar con este diestro venido de la tierra de los Incas, dispuesto, eso sí, para lograr el estrellato como torero.


Andrés Roca Rey empezó como novillero al más puro estilo Michelito, es decir, siendo apenas un niño y ha cautivado en todos los países donde ha actuado; Perú, México, Venezuela, Colombia y, ahora, España y Francia donde hace pocas fechas se presentó con picadores en tierras galas con un triunfo de clamor. Con esa alegría debutó con caballos Andrés Roca Rey


-Matador: No pudiste empezar mejor tu andadura como novillero con picadores, nada más y nada menos que saliendo por la puerta grande. ¿Notaste la diferencia entre los erales y utreros?


No. Y lo digo convencido puesto que si de experiencia hablamos, para mi suerte, tengo muchísima, no en vano he toreado mucho en distintos países como usted apuntaba. Digamos que me siento muy preparado para este nuevo reto.


-Como pudimos comprobar, en la temporada pasada fuiste el amo absoluto en lo que a las novilladas sin picadores se refiere; triunfos por doquier, actuaciones de gran nivel y el éxito como norma. Es cierto que apenas tienes dieciocho años pero, ¿tienes miedo de que cuando se pase el fulgor de tu juventud las exigencias sean mayores y pueda apagarse tu estrella?


Mientras yo sea capaz de sumar triunfos no hay temor de nada; el problema será mío si no soy capaz de conseguir el éxito como ahora pero, como usted comprenderá, en mi mano está de que eso no ocurra. Como quiera que mi disposición siga siendo la misma, a poco que me acompañe la suerte me veo capacitado para conseguir el triunfo.


-De tu parte, matador, es emocionante el riesgo que asumiste desde Perú puesto que, al respecto de tu carrera, podías haber hecho como tu hermano Fernando, quedarte en tu país y, como él hace, triunfar en Perú; pero tú querías más, razón por la que te viniste a España. ¿Qué ocurrió para que llegaras a España?


Allí en Perú tuve la suerte de encontrarme y conocer al maestro José Antonio Campuzano que, nada más verme me propuso venirme a España con él; lo difícil era convencer a mi mamá para que me autorizara, pero lo pudimos lograr y estoy muy feliz entre ustedes. Obvio resulta decirle que, la propuesta del maestro me ilusionó como nadie lo hubiera hecho en el mundo; eso de hacerme torero en la Madre Patria, sin duda es el sueño de todos los toreros de Hispanoamérica.


-Por todo lo que he podido saber de tu tierra, Andrés, allí, respecto a los toros reina una alegría desbordante que nada tiene que ver con nosotros; es decir, en Perú se vive la fiesta de los toros con una alegría inusitada, con una pasión que, ciertamente, ya la quisiéramos para nosotros. ¿Qué cambios has notado al respecto?


Dice usted muy bien. Pero ser torero en Perú, con todos mis respetos para mis compatriotas toreros, es algo muy limitado; mis ambiciones eran otras, por ello me vine a España; acá la fiesta es de otro modo; más seria, con más rigor; no sé si mejor o peor que la nuestra, pero para ser alguien importante en el mundo de los toros hay que triunfar en España. Bien es cierto que, en Perú, todo funciona con otra concordancia; es decir, allí la fiesta es patrimonio de todos y todo está acorde para que pueda asistir todo el mundo a los toros; son otros planteamientos que, como le digo, allí han dado unos resultados excelentes.


-Me llama siempre la atención, Andrés, por todo lo que me han contado y he visto en muchísimos reportajes, en Perú se llenan todas las plazas; donde fuere, en el pueblo que se quiera, pero siempre están los tendidos abarrotados. ¿Dónde está el secreto?


Nosotros tenemos otro mundo, otra fiesta donde el protagonista es la alegría como eje fundamental de la fiesta de los toros. Por supuesto que el nivel de exigencia es menor en todos los órdenes; no hay el sentido crítico que tienen ustedes y la gente llena los tendidos para disfrutar; repito que no entro en valoraciones puesto que, como usted sabe, yo elegí el camino más duro, la tremenda responsabilidad que se tiene cuando se quiere ser torero en España, pero no desdeño para nada lo que ocurre en Perú que es algo muy respetable.


-Me parece muy bien lo que me cuentas pero, algo debe de haber allí para que la fiesta de los toros sea la gran fiesta para los peruanos que, para colmo, vuelvo a incidir, en un país relativamente pobre, jamás veamos una plaza de toros vacía. Ahora que recuerdo, algo de donaciones me contó el matador David Gil, diestro querido y respetado en Perú. ¿Qué es eso de las donaciones?


Nosotros, como usted dice, en Perú tenemos menos recursos que en España, pero en todos los órdenes. Pero allí se da mucho lo de la dádiva taurina que no es otra cosa que, en muchos sitios, amantes de la fiesta de los toros, personas con recursos económicos, donan toros para que se puedan celebrar las corridas de toros. Siendo así, la empresa con tal de reunir la plata para los gastos cotidianos de cada festejo y el sueldo de los toreros, esa es la razón de que las entradas son muy baratas, por ello se llenan las plazas de toros.


-O sea que, ante lo dicho, Andrés, deberíamos de tomar nota los españoles. ¿Verdad?


Son conceptos muy diferentes y, sin duda, nunca extrapolables de allá para acá; allí todavía se vive ese romanticismo exacerbado del que disfrutamos; acá la fiesta gira por otros derroteros, ni mejores ni peores, pero muy distintos. Nada que ver un mundo con el otro.


-Allí en Perú has toreado mucho pero, ¿qué sabes de Acho; es decir, has toreado en la más que bicentenaria plaza alguna vez?


Sí. Guardo un recuerdo muy especial en dicha plaza puesto que me cupo la fortuna de torear un festival allí con el maestro Víctor Méndez, tarde de la que tengo un recuerdo inolvidable, apenas era yo un niño.


-Tras analizar lo que ha sido tu trayectoria artística, sin temor a equivocarnos ya podemos decir que eres un torero del mundo. ¿Cierto?


Para mi fortuna he toreado en casi todos los países donde existe tradición taurina, habiendo proliferado en Perú, lógicamente, Venezuela, Colombia y en México, un país del que tengo recuerdos muy gratos.


-Esa temporada pasada tuya, Andrés, ya la firmarían, respecto a los éxitos obtenidos de tu parte, la mayoría de los matadores de toros; saliste en hombros la práctica totalidad de todas tus actuaciones que, si no recuerdo mal, fueron casi treinta. ¿Dónde está el secreto de tu éxito?


Yo diría que en la disposición; soy un convencido de lo que hago; sé la responsabilidad que el maestro Campuzano asume ante mi persona y, ante todo, no debo de defraudarle; es un bien para los dos, pero es tanto el respeto y la gratitud que tengo por el maestro que, todo esfuerzo siempre será poco en su honor.


-Tus palabras respecto al maestro son las más bellas del mundo pero, las mismas, previamente, se las dijeron muchos y le dejaron en la estacada. ¿Crees que la ingratitud es el peor de los pecados entre los toreros y poderdantes?


No soy nadie para valorar las actuaciones de otros compañeros, pero sí comprendo el dolor que pudo haber sentido el maestro al respecto de las ingratitudes que ha sufrido pero, para mi dicha, lo digo con orgullo, no será mi caso; muy mal bicho  sería yo si no valorara todo lo que Campuzano está haciendo por mí.


-Tras el triunfo de clamor que obtuviste en tu presentación con picadores, imagino que te espera una temporada apasionante. ¿Es así?


Esa es nuestra ilusión y al respecto así está trabajando el maestro. Confío mucho en mis posibilidades y, como el pasado año, triunfo a triunfo, ir logrando posiciones importantes entre la novillería. Queda mucha temporada por delante, muchos ciclos de novilladas en las que pretendemos entrar con toda justicia.


-¿Ves cerca tu alternativa que, al paso en que caminas artísticamente, hasta presagio que, en su momento, será todo un acontecimiento?


De momento tengamos los pies en el suelo; es todo un sueño el que me alberga, pero que le pido a Dios que sea pronto una realidad. No quiero precipitarme en nada; juventud la tengo toda, me queda una vida por delante y no podemos dar un paso en falso.


-Te quería preguntar cómo es tu toreo pero, en las dos veces que te he visto me sobran argumentos para definirlo; una entrega apasionada que puede con todo. Por cierto, tras tus actuaciones, ¿has tenido alguna vez la sensación de que te dejaste algo por hacer?


Para nada. Como usted dice, lo mío es una entrega total porque pienso que tampoco puede ser de otra manera. Nadie concebiría y mucho menos entendería, a un novillero sin entrega. Como dirían ustedes, los críticos, un novillero tiene que ser eso… un novillero totalmente entregado, sin el menor atisbo de duda en todo su quehacer; es decir, que mi labor cale en el sentir de todos los aficionados.


-Soñemos: Plaza de toros de Acho, feria 2015, cartel de tronío: Morante, Manzanares y Andrés Roca Rey. ¿Qué te parece la idea?


Como usted decía, todo un sueño el que espero se convierta en realidad. Ilusiones las tengo todas y de mi parte nada quedará por hacer. Luego, claro, será el destino el que tenga la última palabra.


-Mucha suerte, matador, Andrés Roca Rey.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Toreo / EL ARTE QUE ES ARTE Y NADA MÁS






El torero Javier Conde delante de la pintura Guernica de Pablo Picasso. La artista mexicana Denise de la Rue presentó en la Asamblea General de la ONU su corto 'A Cry for Peace' en el que identifica la obra del pintor como un símbolo de paz y que cuenta con la participación del torero español.


Tiene el toreo fuera de nosotros ese punto de encuentro con el arte que dentro de nosotros no encuentra. Un manejo más sutil, una propuesta más literaria, más poética. Una composición más original. Y por tanto, un lugar destacado en los espacios internacionales del arte. Para que exista el arte ha de haber artistas. En el ruedo. Pero ese arte individual y a veces colectivo, ha de expresarse, comunicarse y tratarse, a su vez, a través de otro arte.

Porque el toreo, por su contenido, es el arte más sospechoso de no serlo. Es, de todas las artes, el más indignante y, por tanto, el más indignado. Hay una razón para ello, una causa: estamos ante un arte que no es por si solo. Necesita de la complicidad, la expresión, el soporte, la creatividad de otras artes. El arte de toreo no puede ser una isla. Si lo es, se incomunica, se cierra, se enroca, es arte inútil de cara al mundo exterior. Arte incomprendido, arte solitario, arte sin mensaje y privado de contenido. Si lo prefieren, un arte endogámico, que se alimenta sólo de sus alrededores, de sus acólitos, de sus partidarios.

El arte del toreo necesita de las otras artes. Necesita literatos que escriban, poetas que escriban, pintores que pinten... Necesitan a artistas de otras artes que lo recojan, lo interpreten y lo metan dentro del mundo, fuera de la endogamia. Que lo hagan comprensible. Que expresen sus valores de mensaje, sus valores creativos. Hace tiempo que conozco a Denise de la Rue, una magnífica artista de la cámara que, desposeída de prejuicios, se acercó el mundo del toro para ponerlo al lado de las grandes obras pictóricas de todos los siglos.

Recuerdo su paso por aquí, con la incomprensión que lleva cada artista al verse incomprendida, a veces hasta despreciada. Denise estaba haciendo una creación artística para, nada más y nada menos que la galería Gagosian, un espacio internacional de arte donde sólo exponen los elegidos. Un espacio internacional de un impacto artístico y comunicativo increíble que, sólo por su empeño de artista, ha metido dentro al arte del toreo. Que un toreo toreando frente al Guernica de Picasso sea el icono de su Cry for Peace (Un Grito por la Paz) que se acaba de presentar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Es casi patético comprobar que este hito,  este alcance del arte del toro subido al arte de Picasso y al de De la Rue, no haya merecido comentario alguno. Una mujer apenas aficionada está explicando, a través de su arte, que la Tauromaquia expresa como nadie al ser humano, a su naturaleza de Eros y Tanatos, belleza y crueldad, agua y fuego, mar y tierra. El alma del ser humano. Que  pase desapercibido este arte, el lugar donde se expone este arte, el grito por la paz que el toreo lleva a la Naciones Unidas, es para reflexionar sobre que somos.

Somos, en autocrítica, los pésimos gestores de un arte que no comprendemos. El arte del toreo.




jueves, 4 de septiembre de 2014

Juan Belmonte / LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA





1.


Un grandioso torero y un personaje genial: así era Juan Belmonte, que comparte con Joselito el Gallo la llamada Edad de Oro del toreo. Sus seguidores se pegaban por las ciudades y los pueblos de España; ellos dos tenían que disimular su amistad y el profundo respeto que sentían por el otro, para no defraudarles. Eran opuestos – complementarios – dentro y fuera del ruedo.

José era la cumbre del clasicismo, el final – por desgracia – de la gran trayectoria de la lidia entendida como dominio de todos los toros y todas las suertes. Juan fue el gran revolucionario, que abre el camino del toreo contemporáneo. 

Cada vez se advierte mejor su sincronía con las grandes aportaciones de los movimientos estéticos de vanguardia: en 1914, a la vez que él toma la alternativa, Stravinsky estrena con gran escándalo, en París, «La Consagración de la primavera», Picasso investiga el cubismo sintético y Marcel Proust comienza a redactar «En búsqueda del tiempo perdido». Es el signo de los tiempos, que algunos artistas perciben de manera intuitiva.

2.

¿En qué consiste la revolución belmontina? Sencillamente, en dejar el toreo sobre las piernas, que hasta entonces predominaba, y guiar al toro solamente con los brazos, dejando quietos los pies. En no aceptar que haya terrenos del toro: todos son del torero, si es capaz de meterse en ellos. En basar todo en el temple, esa misteriosa capacidad para armonizar los movimientos de capote y muleta a la velocidad de cada toro, haciéndola cada vez más lenta. En bajar las manos, subrayando la dimensión estética del capote. En expresar con dramatismo la sensibilidad del artista... Todo eso lo han seguido todos los diestros posteriores a Belmonte y es la base de la Tauromaquia moderna.

¿Nacía esa nueva técnica de una limitación física? En parte, sí, pero sólo en parte. Además de conocedor del toro como ninguno, Joselito era un verdadero atleta, poesía grades cualidades físicas; Belmonte, todo lo contrario. Cuenta él mismo que, en una época, se sentía tan débil que no tenía fuerzas ni para separarse de la barrera para ir a buscar al toro: allí lo esperaba y, cuando le embestía, no tenía fuerzas para moverse, tenía que librarse de la cogida con el juego de brazos.

No es del todo cierto pero tampoco, pura fantasía. A eso hay que añadir el espíritu de Triana. Aunque Juan nació en la calle Feria, se sentía, desde su juventud, trianero, con la peculiaridad que eso supone: lo trágico frente a lo lírico; lo dionisíaco frente a lo apolíneo... Esas dos caras de Jano que definen, según Antonio Burgos, a la capital hispalense. Y, sobre todo, la intuición de una nueva forma de torear: aunque, según él mismo dijo, no se trataba de innovar nada, sino de restaurar las más viejas esencias.

Cuando comenzó, no poseía Belmonte la técnica necesaria para llevar a la práctica sus sueños: le cogían demasiado los toros. Dictamino El Guerra, el viejo Califa cordobés: «El que quiera verlo, que se dé prisa, antes de que lo mate un toro». En cambio, Joselito era tan dominador que – se decía – sólo le podía coger un toro si le tiraba un cuerno. Pero la vida es más imprevisible que las más razonables explicaciones: a José lo mató un toro, en Talavera; Juan puso fin a su viuda cuando estaba ya en lo que Jorge Manrique llama «el arrabal de senectud».

3.

A Joselito no le imaginamos fuera de los ruedos: era un obseso del toreo, sólo vivía y valía para eso. Juan, en cambio, hubiera sido también un genio en cualquier otra cosa que se hubiera propuesto. Aunque no hubiera estudiado, era un hombre de múltiples inquietudes, de extraordinaria inteligencia natural. En el libro de Chaves Nogales se cuenta cuando quería irse a África, a cazar leones, o cómo, desde novillero, apilaba libros en su esportón. Hubo temporadas en que leyó cerca de setenta libros, el mismo número de corridas que toreó. Una tarde, cuando el mozo de espadas fue a vestirlo para torear, le dijo que no iba a hacerlo porque necesitaba acabar una novela de Anatole France, y así lo hizo... No era una pose sino la expresión de una profunda inquietud personal.

Sus reflexiones sobre Tauromaquia poseen una originalidad tan profunda que todos las hemos repetido mil veces: se torea como se es, por una fuerza espiritual, que la misma que nos lleva a enamorarse... No es extraño que fascinara a los intelectuales: poseía lo que Bergamín llama «percha literaria». Valle-Inclán y Pérez de Ayala le organizaron un homenaje. Definió el primero que Juan, tan poco atractivo físicamente, se transfiguraba, delante del toro, adquiría la belleza de una estatua clásica. Para el segundo, había realizado su sueño: convertir a la Tauromaquia en una de las Bellas Artes, depurándola de toda violencia y crueldad...

Para ayudarlo, dictó a su amigo Chaves Nogales, que no era aficionado a los toros, uno de los más hermosos libros de toros: «Juan Belmonte, matador de toros». Poco importa que, en él, como en la vida, la realidad se mezcle con los sueños. Si Joselito – como él dijo – le ganó la partida en Talavera, donde murió, Juan - lo ha dicho Antonio Burgos – le ganó a él gracias a Chaves Nogales: al apoyo de los escritores y artistas...

¿Por qué se suicidó Juan Belmonte? Nadie lo sabe con seguridad pero existen varias pistas. Desde joven, tenía obsesión por la muerte, llevaba consigo una pistolita. No se resignaba a la decadencia física (¿y sexual?). Temió que una hernia de hiato fuera una enfermedad más grave. Le impresionó mucho ver a su gran amigo Julio Camba, en el Hospital, lleno de tubos: él no quería morir así...

4.

El 8 de abril de 1962, a punto de cumplir los 70 años, por la mañana, visitó a Enriqueta, su último amor. Le dejó varios regalos: un portacalcetines de oro, un bolígrafo para el frac, un sobre con dinero y varias fotografías dedicadas: «Cuando yo me muera, si necesitas dinero, véndeselas a una revista extranjera, que las pagarán bien». Y, como tantas veces, en broma, ella le tiró una zapatilla, pero él ya no pudo volver, otro día, para devolvérsela.

Esa tarde, recorrió a caballo su finca, acosó y derribó, quiso encerrar en la placita de tientas a un semental. Lo cuenta su amigo Andrés Martínez de León, en una carta que ha publicado Salvador Balil: «¿Quiso despedirse de la vida enfrentándose a un toro de verdad? ¿Quería que el toro lo matara? 

Ya anocheciendo, casi a dos luces, en ‘la hora de Belmonte’, se encerró en su despacho, puso en marcha el ronroneo del pequeño motor que da luz al caserío y se pegó un tiro».

Así murió un genio. Y Gerardo Diego apostilló: «Apiádate, Señor, de Juan Belmonte».

Andrés Amorós / Madrid / ABC